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23 de Noviembre del 2017

Guerra en el PRIaraíso

¿Será que Luis Videgaray no midió las consecuencias del discurso de presentación que hizo sobre el secretario de Hacienda, José Antonio Meade?
Los tiempos del parto priísta se aceleran. Y las intrigas en Los Pinos se crecen y suben de tono ante la elección del candidato del PRI. El alumbramiento es inminente, será inducido, provocado por el choque de dos corrientes políticas tricolores. El poderoso Richelieu del sexenio, Luis Videgaray, adelanta el reloj con el destape de facto de José Antonio Meade frente al cuerpo diplomático acreditado en México. Su discurso, ingenuo o deliberado, busca no dejar dudas de quien será el candidato. Y la reacción inmediata desde la otra esquina, la del Maquiavelo del sexenio, Miguel Angel Osorio Chong, es la de amenazar al sistema con poner todo su capital político al servicio de Morena y de Andrés Manuel López Obrador. Analicemos. Mal inicia la semana a quien lo ahorcan el lunes. Y esa debió ser la senación de Osorio Chong cuando la mañana del 20 de noviembre abrió las páginas del diario Reforma para encontrarse un detallado reportaje de sus constructoras favoritas, la que impulsó desde el Grupo Hidalgo y a las que fortaleció a su paso por Bucareli. Peor aún, como lo refirió oportunamente Carlos Loret en su columna de El Universal, las travesuras del secretario de Gobernación salían a la luz en un día en el que los precandidatos presidenciales se verían las caras en Los Pinos con el presidente Enrique Peña Nieto. Sin embargo las contracciones del parto priista se aceleraron dos días mas tarde, cuando el pasado miércoles 22 de noviembre se dieron dos sucesos aparentemente inconexos, pero que trastocaron las fichas del tablero tricolor 2018. Una, la comparecencia de Osorio Chong ante un Senado que le cuestionó su falta de capacidad para controlar al crimen organizado y que marca cifras record, históricas, de asesinatos y secuestros para el cierre de este año. Fue una comparecencia áspera en la que el secretario de Gobernación lució irascible, desencajado frente a los cuestionamientos de los legisladores que le recriminaban su falta de efectividad para asumir su responsabilidad. Era claro que Osorio Chong veía en esa comparecencia una afrenta patrocinada por sus adversarios. Pero también era patente que el mal genio del secretario de Gobernación respondía a alguien molesto que quizás ya se sabía excluido de la decisión final. Pero la tormenta perfecta se vino a cerrar con otra comparecencia, esta en ambiente y tono diamentralmente opuestos a la del golpeado secretario de Gobernación. Con el padrinazgo de Luis Videgaray en su calidad de secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade era presentado con gala y bombo ante el cuerpo diplomático acreditado en México. Pero a diferencia de lo que sucedía en el Senado, en la sede de Relaciones Exteriores todo era miel sobre hojuelas. Y el discurso de presentación que hizo Videgaray sobre el secretario de Hacienda se convirtió en la presentación -¿o sería acaso descalificación?- de quien desde hace semanas puntea como el favorito para abanderar la candidatura priista a la presidencia. Dejando a un lado la poco afortunada filiación que hiciera Videgaray de Meade, al compararlo con Plutarco Elías Calles, el presidente-fundador del PRI, la introducción que escucharon los embajadores sobre el secretario de Hacienda fue la de “Están ustedes ante el próximo candidato presidencial y eventual futuro inquilino de Los Pinos”. ¿Videgaray desbordado en un acto de ingenuidad que no midió las consecuencias? ¿El jefe del clan Itamita adelantando los tiempos porque sabía que sus candidatos –Meade o Nuño- estaban siendo rebasados desde Bucareli? ¿El Richelieu mexicano dando muestras de quien de verdad gobierna México? ¿O Videgaray instruido desde Los Pinos para ir colocando la posición del parto a favor de Meade? Cualquiera que sea la respuesta está claro que no fue bien recibida en Bucareli. Como también es cierto que Osorio Chong no se quedaría cruzado de brazos en un día que a él lo sacrificaban en el Senado, mientras que a su rival lo entronizaban en Relaciones Exteriores. Y las consecuencias ya se asoman, cuando esta misma semana arreciaron los coqueteos del PES con Yeidckol Polevnsky. La intención sería que Encuentro Social, propiedad de Osorio Chong e integrado por ex-priistas y evangélicos, apoye a López Obrador en su carrera presidencial. ¿El secretario de Gobernación amenazando al presidente con entregar su capital político al servicio “del enemigo”? Parafraseando a Carlos Montemayor, ¿se desató al Guerra en el Paraíso? ¿O acaso el destape priista se salió de control? No faltan muchas horas para conocer la respuesta. ¿Vencerán los Itamitas o se impondrán los Dinamitas?