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15 de Diciembre del 2017

Gigolino es la clave

Gracias a una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, sabemos que las transferencias que hacía "Gigolino" también alcanzaron a México
Se llama Olivio Rodrigues Junior. En Brasil lo conocen como “Gigolino”. Y es la fuerza económica que está detrás del publicista Joao Santana, mejor conocido como “El Creador de Presidentes” . No se olvide de ese nombre, que corresponde al responsable de lavar el dinero de la constructora brasileña Odebrecht para transferirlo a cuentas de políticos en todo el continente. Eran cuentas con las que se financiaron las campañas presidenciales en Brasil, Venezuela, El Salvador, República Dominicana y Panamá. ¿Y en México? Pues gracias a una investigación de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, hoy sabemos que las transferencias que hacían Olivio Rodrigues Junior y su esposa Mónica Maura también alcanzaron a México. Lo veníamos advirtiendo desde hace ocho meses. O el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto abría de motu propio el expediente de los sobornos de Odebrecht, o se lo van a abrir desde el extranjero, en medio de la sucesión presidencial. Y gracias a las nuevas indagatorias, hoy sabemos que el lavador de dinero de Odebrecht, el que triangulaba los fondos para las campañas y encumbrar presidentes, fue quien le depositó millones de dólares a dos cuentas ligadas a Emilio Lozoya Austin. Entre abril y junio del 2012, en plena campaña presidencial mexicana, le transfirió 3.1 millones de dólares al entonces coordinador de vinculación internacional del candidato Peña Nieto. Y otra transferencia mas se le detectó en noviembre del 2012 a Olivio Rodrigues Junior, depositando 951 mil dólares a otra cuenta también ligada a Lozoya Austin. Fue un mes antes de que se le designara director general de Pemex. Y como postre, se reconoce que el mismo lavador de dinero de Odebrecht habría transferido de dos de sus empresas offshore otros 6 millones de dólares a una empresa- fachada ubicada en Veracruz, en plenos comicios estatales y municipales en distintas entidades del país. La presunción es clara y no puede desligarse del modus operandi de Odebrecht y de sus financieros a la sombra, como “Gigolino”. Su estrategia era ayudar a encumbrar presidentes para luego cobrar el apoyo en multimillonarios contratos. Las fechas de las transferencias coinciden en tiempo con la campaña presidencial del 2012. Y las cuentas están ligadas a un operador de esa campaña priista, como lo era Lozoya Austin. ¿Fue por ese motivo que el anterior Procurador de la República, Raúl Cervantes, renunció intempestivamente a su cargo sin mediar explicación de por medio? ¿Sería por ello que conociendo a detalle esas transferencias dejó el petardo sobre la mesa alertando públicamente que las investigaciones sobre los sobornos de Odebrecht ya estaban concluidas? ¿Qué sabe Lozoya Austin que está tan confiado en su defensa de que no tiene ninguna responsabilidad? ¿Posee el ex director de PEMEX las fichas suficientes como para canjear su inocencia? Quizá el aplazamiento del desenlace tenga que ver con alguna reunión que sostuvieron en Bucareli el abogado Javier Coello Trejo con el secretario de Gobernación, Miguel Angel Osorio Chong. El mensaje de la defensa sería muy claro: se defiende a mi cliente, quien es una víctima, o vamos cada quien a pelear por la libre. Y entonces sálvese quien pueda. Por las nuevas revelaciones que se emergen por horas, apunta a que el asunto va cada quien por su lado. Y las transferencias de Gigolino tendrán mucho que decir.