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Fox, traidor confeso

Vicente Fox reveló públicamente que es un traidor. Un traidor a su partido, un traidor a sus principios y al final del día un traidor a todos los mexicanos
Lo que siempre fue una sospecha, lo que era ya un secreto a voces pero que no existían pruebas suficientes que lo confirmaran, por fin salió a la luz pública en confesión de quien cometió el crimen.   Vicente Fox reveló públicamente que es un traidor. Un traidor a su partido, un traidor a sus principios y al final del día un traidor a todos los mexicanos.   Y ayer martes el Presidente del Cambio admitió que en 2012 le dio la espalda a Josefina Vázquez Mota, la candidata de su partido, para irse a apoyar al candidato priista Enrique Peña Nieto.   Lo hizo en una entrevista levantada ayer en el sitio Viva México Podcast, en donde el panista reveló que no se arrepiente de que el PRI haya vuelto al poder en la figura de Peña Nieto.   Y confesó su traición bajo el argumento de que el entonces candidato del PRI le prometió que haría las reformas educativa, fiscal y energética.   Por eso el primer panista en gobernar a México justifica su  cambio del carro azul al carro tricolor.   ¿Acaso Fox no confiaba que esas mismas reformas las pudiera encabezar Vázquez Mota, de la mano de su partido el PAN? Mentiras. Vicente Fox no habla con la verdad.   Lo que sucedió en 2012, lo hemos reiterado ya en este espacio, fue el cumplimiento de un pacto político que se tejió en la elección presidencial 2006 entre Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox.   Descartado el priista Arturo Montiel como candidato, el ex presidente y su aliada política Elba Esther Gordillo decidieron darle la espalda al candidato tricolor Roberto Madrazo. Lo veían como un traidor.   Y fueron hasta Los Pinos para proponerle a Fox el apoyo de su fracción priista al entonces candidato panista Felipe Calderón.   El pacto buscaba impedir que el entonces puntero, el perredista Andrés Manuel López Obrador, no ganara la elección presidencial.   El precio de volcar a un poderoso sector del PRI para que el PAN se mantuviera en Los Pinos era muy claro: hoy te respeto a ti, PAN, la silla presidencial, pero me la regresas a mi, PRI, en el 2012.   Ese fue, tras bambalinas y en lo oscurito, el nacimiento del primer frente opositor que sin dar la cara a la ciudadanía, convirtió al entonces presidente Fox y al candidato Calderón en oportunistas politicos y traidores.   Por eso enmedio de la contienda 2012 ambos abandonaron a Josefina Vázque Mota. Porque tenían que cumplir su pacto 2006.   Y eso queda ahora en evidencia con la confesión del propio Fox de que se fue a trabajar en la campaña priista con el candidato Peña Nieto.   ¿Y los principios?, ¿Y las víboras prietas y las tepocatas?.   Nadie reniega de los pactos políticos, ni de los acuerdos cuando se hacen por encima de la mesa. Al final son piezas del juego libre y democrático para alcanzar el poder.   Lo honesto habría sido que, de cara a la elección en 2012,  Fox admitiera: “Ni el PAN, ni yo, ni Calderón podemos con el paquete… regresemos al PRI a Los Pinos”.   Pero Fox lo pactó todo en lo oscurito. Dice él que a cambio de las reformas. Lo que de verdad se asoma en 2006 y 2012 es el pánico que unos y otros le tenían a López Obrador.   Por eso la confesión del traidor Fox es crucial de cara al 2018. Porque de aqui al día de la elección presidencial volverán a darse otros pactos y a consumarse nuevas traiciones. ¿Sabremos de ellas en 2024?