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21 de Diciembre del 2017

El Día de Elba

Las tropas de Elba Esther Gordillo, prisionera de guerras políticas, se encontraron con las tropas priistas buscando librar la gran batalla presidencial del 2018
El 25 de abril de 1945, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, tropas norteamericanas y soviéticas se reunieron a orillas del río Elba, en la región central de Alemania. En ese feliz encuentro, los soldados de ambos bandos se dieron un apretón de manos que fue difundido en todo el planeta, sellando la alianza entre Estados Unidos y Rusia para derrotar a las tropas alemanas de Adolfo Hitler y su Tercer Reich. A ese efeméride se le conoce desde entonces como el Día de Elba. Bueno, pues una reedición de aquel Día de Elba está teniendo lugar en México. Las tropas de Elba Esther Gordillo, prisionera de guerras políticas, se encontraron con las tropas priistas buscando librar la gran batalla presidencial del 2018. El enemigo a vencer: Andrés Manuel López Obrador. Pero para entender cómo llegamos aquí, hay que voltear a la historia para recordar el rol fundamental que la Maestra jugó en las elecciones y los gobiernos –panistas y priistas- del 2000, del 2006 y ni qué decir del 2012. Consumada la transición que le entregó Los Pinos al panista Vicente Fox, Elba Esther acabó convirtiéndose en el factótum del llamado gobierno del Cambio. De la mano de Marta Fox, la primera dama convertida en la Richelieú de un Fox sometido a sus caprichos, la Maestra fue la operadora central y huésped favorita de la acogedora cabaña presidencial. Su rol en la elección del 2006 fue todavía mas decisivo. Descarrilado el priista Arturo Montiel y auto ungido Roberto Madrazo como candidato, Elba Esther se sintió utilizada  cuando no se le dio la presidencia nacional del PRI que se le había prometido. Con su poderoso sindicato magisterial, la Maestra fundó en agosto del 2005 el Panal y un mes después renunció al PRI acusando de traición a su presidente y futuro candidato. Madrazo no midió las consecuencias. Elba Esther fue eje central en la creación del llamado Tucom (Todos Unidos Contra Madrazo) en el que seis gobernadores priistas le dieron la espalda a su candidato Madrazo y acabaron apoyando la campaña del panista Felipe Calderón. Humillado por el PAN y el PRD, el PRI se fue al tercer lugar en las preferencias electorales e ingresó a una de sus épocas mas oscuras, mientras que el panista Calderón gobernaba de la mano de la Maestra. Enrique Peña Nieto entendió que tenía que recuperar la fuerza de Elba Esther y de su sindicato magisterial, y pactó su regreso entregándole el PRI nacional en la interpósita persona de un profesor, el coahuilense Humberto Moreira. Con la dupla de La Maestra y El Profe, el PRI recuperó no solo las llaves de Los Pinos. También barrió de manera aplastante en las elecciones para gobernador en el 2012. Ahora el que se iba al tercer lugar en las preferencias era el PAN de Felipe Calderón. Pero alguien convenció al presidente Peña Nieto de acotar a Elba Esther y se ordenó su aprehensión en febrero del 2013. El precio lo pagaron en las elecciones del 2015 y del 2016, cuando el PAN y el PRD le arrebataron al PRI la mayoría de las gubernaturas en juego. Después de recordar estas historias, no hay que pensar mucho el por qué el mismo día se anunció el cambio a prisión domiciliaria de La Maestra y el regreso de su credencial de priista a Humberto Moreira. El Día de Elba se había consumado. Solo existe una pregunta en el aire. ¿Va con el Aliado Meade o con la Resistencia  Anaya?