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Cinismo en la SCT

Si en el escándalo del socavón en Cuernavaca las autoridades correspondientes no escucharon los peligros en la construcción, la negligencia recae directamente en la SCT
Gerardo Ruiz Esparza solía ser uno de los mejores integrantes del gabinete en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto. Ya no lo es. Y lo que es peor, está convertido en un lastre. Error tras error, el socavón del Paso Exprés de Cuernavaca viene exhibiendo al secretario de Comunicaciones y Transportes o como un gran ingenuo e incompetente o como un gran cómplice de los constructores. La última pifia en el escandaloso caso que enloda a la administración federal es que Luis Felipe Puente, el coordinador nacional de Protección Civil, intentó endosar la responsabilidad de la tragedia al gobierno de Morelos. Dice el funcionario federal, quien para nada se va por la libre en una declaración de este tamaño sin consultar, que la dirección general de Protección Civil de Morelos ya tenía conocimiento del riesgo que existía en el sitio que apareció el socavón y que no se hizo nada. Semejante estupidez en una declaración así aterra a cualquiera con solo saber que esas son las “máximas autoridades” que asumen, en este caso, la protección de toda la población en casos de emergencia. Pero si fue precisamente el gobierno estatal de Graco Ramírez el que con toda oportunidad, y escritos de advertencia de por medio, alertó al delegado de la SCT, José Luis Alarcón, sobre los peligros de construir sin modificar el alcantarillado y el curso de las aguas que corrían bajo el Paso Exprés. Para los funcionarios federales que no tengan memoria, la ayudantía municipal de Chipitlán, Morelos, a través de su titular Mario Meneses Pozo, dirigió el 30 de junio una carta al delegado de Ruiz Esparza para advertirle del peligro que ya se veía venir. El acuse de recibo de la queja tiene fecha 3 de julio. Ocho días después vino la tragedia en la que perdieron la vida un padre y su hijo. Si en esa obra fe-de- ral lo responsables no lo escucharon o simplemente hicieron caso omiso, la negligencia recae directamente en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Fue la dependencia federal la que licitó el concurso, se lo otorgó a la española Aldesa en alianza con es fachada de Gutsa que se llama Eppcor. Ahí nada tienen que ver ni el gobierno de Morelos ni el gobernador Graco Ramírez. Esta nueva vergüenza de querer adjudicarle la tragedia a quien nada tiene que ver solo muestra lo superficial y lo ingenuo que es Gerardo Ruiz Esparza. Y no es para menos, pues si de verdad se abre una investigación, los responsables directos de la obra, advertidos de antemano por escrito de la tragedia que se venía, serían acusados de negligencia criminal. Y ese delito es penal. Y si el presidente no logra una respuesta pronta de su secretario que detenga la indignación por la tragedia y los cuestionados contratos a las constructoras, que ordene a terceros un peritaje exprés, a la altura del Paso, para acabar con las especulaciones. Porque para colmo, el socavón del Paso Exprés a Cuernavaca se colapsa precisamente en el verano, cuando la mitad de los capitalinos enfilan hacia Valle de Bravo o Acapulco. Lo que mejor podría hacer el secretario de Comunicaciones y Transportes es acelerar los peritajes y enfrentar la dimensión de la tragedia. Y olvidarse de andar declarando que “el mal rato” fue producto de las inusuales lluvias. O lo que es peor, buscando culpables donde no los hay. Los socavones están en su casa. De eso no hay duda.