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11 de Julio del 2017

El Calígula Norteño

Jaime Rodríguez el Calígula de Galeana. El "Bronco" parece haber tomado decisiones viscerales y el reclamo de una "inversión" en su imagen lo hizo estallar
Jaime “El Bronco” Rodríguez perdió el piso. Cómo un moderno Calígula, el gobernador independiente de Nuevo León toma hoy sus decisiones con las vísceras. Y solo le falta instalar en el congreso a su caballo Tornado para igual las hazañas del demente emperador romano que designó Senador a su equino de nombre Incitatus. Su mas reciente desplante fue el de arder en cólera porque el periódico El Norte le cuestionó siete millones de pesos de gasto publicitario en el pago de una entrevista banal. Lo hizo en una revista que con la bronco-portada y millones de pesos tomados del erario de Nuevo León, tapizó la ciudad de México y Monterrey con vallas publicitarias. Ingenuo Calígula pueblerino que piensa que los ciudadanos somos estúpidos y que no veríamos en esa promoción política “espontánea” su salida en falso para destaparse como candidato presidencial rumbo al 2018. Y en la cúspide de su ira, El Bronco arremetió, con argumentos falces y carentes de sustento, contra el medio que lo cuestionó y contra su propietario, por tener la osadía de exhibirlo como falsario y mentiroso. Porque eso de amenazar con fiscalizar a El Norte, solo lo puede hacer el SAT que comanda el secretario de Hacienda, José Antonio Meade. Lo único que El Bronco puede exigirle al diario son las cuentas sobre el pago del impuesto estatal del 2 por ciento a la nómina. Es un analfabeta fiscal. Y aquello de cuestionar la fortuna de Alejandro Junco, censurando que tenga propiedades, aviones, helicópteros o un yate, es un asunto de carácter absolutamente privado. En sus devaneos mentales, el Calígula de Galeana no alcanza a discernir que a él se le está cuestionando un gasto público. El pago de ese reportaje falso y el montaje de esas vallas futuristas sale de nuestros impuestos. A diferencia del capital de Junco, que viene del ejercicio privado de una actividad mercantil en la que si se hacen las cosas bien se gana y si se hacen mal, se pierde. La ganancia o la pérdida va directa al bolsillo del dueño del medio, no de los contribuyentes. Lo que Junco haga o no de su dinero es su asunto muy personal. Lo que El Bronco haga de nuestros impuestos sí es asunto público, fiscalizable. Si existe la sospecha de que las empresas del comunicador esconden ingresos o disfrazan egresos, es un asunto que no le compete al gobernador, sino en su caso a las autoridades hacendarias. Pero lo mas grave de los dichos del moderno Calígula independiente es su visión de la libertad de expresión, definida ésta como “sana” si me elogian y “aberrante”  si me atacan. Peor aún, atreverse cual emperador dictatorial a decir que no quiere ver al reportero de El Norte, que no le va a responder a ninguna pregunta y que vaya a las conferencias de prensa con tapones en los oídos. ¿Se olvida que es un servidor público obligado a rendir cuentas? La batalla de El Bronco contra El Norte y contra Junco está perdida desde que el mandatario exhibió en sus decires la ira por verse descubierto en su dispendio futurista. A ver si Miguel Mancera, Graco Ramírez, Enrique Alfaro, Dante Delgado, y tantos otros políticos conciliadores que están luchando por el Frente Opositor para el 2018, insisten en aliarse a un político callejero y busca-pleitos como Jaime Rodríguez. Si lo hacen, estarán comprando las confrontaciones del Calígula norteño. Los que tiene con Reforma y El Norte, con Milenio y Multimedios, conTvAzteca y con Televisa. ¿Les conviene?