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12 de Diciembre del 2017

El Bronco se brinca al INE

El INE, organismo responsable de vigilar los procesos electorales no está cumpliendo con su encomienda como sería de esperarse, basta ver el caso de El Bronco
El desprestigio del Instituto Nacional Electoral (INE) crece a pasos agigantados conforme se acercan las elecciones presidenciales del 2018. Baste analizar el caso de los candidatos independientes, muy en especial el de Jaime “El Bronco” Rodríguez, para ver cómo Lorenzo Córdova y sus consejeros se hacen de la vista gorda frente a lo brutalmente evidente. Y lo obvio es que el gobernador “independiente” de Nuevo León está empleando recursos ilimitados, incluso públicos, para fondear la recopilación de las 866 mil firmas que avalen su candidatura presidencial. No hay que ir muy lejos. El reporte del 20 de noviembre asentaba que El Bronco tenía levantadas 269 mil 791 firmas. Y 13 días después, el 3 de diciembre, reportaba 599 mil 962. Y aquí las implacables matemáticas no fallan. Significa que el gobernador de Nuevo León levantó 330 mil 171 firmas, es decir 25 mil 397 firmas por cada uno de los 13 días, sin descansos. Asumiendo que su gente trabajara 8 horas diarias, esos 13 días, debieron entonces levantar 3 mil 174 firmas por hora, es decir casi 53 por minuto, lo que equivaldría a algo cercano a una firma por segundo. ¡Qué eficiencia!, ¡Qué velocidad!, ¡El Bronco cabalga a lomo de una democracia que clama por segundos que sea su candidato “independiente”! Y el INE, bien gracias. Haciéndose como que la Virgen le habla, precisamente en este día de festejo guadalupano. ¿No tienen los consejeros una calculadora para sacar las conclusiones a las que cualquier persona con cinco neuronas puede llegar? Pero ni las matemáticas, ni el origen de los costos de esas 599 mil firmas ya levantadas, el doble de los 301 mil firmas que lleva Margarita Zavala cuyo reporte es más realista y aterrizado, son fiscalizados por Córdova y sus muchachos. Tampoco es cuestionable que el gabinete de El Bronco esté levantando firmas para su jefe, cuando cobran su sueldo del Erario de Nuevo León. Y que se sepa, ninguno ha pedido licencia para dedicarse a la campaña de su jefe. Ni se critica el que burócratas y maestros estatales de Nuevo León estén siendo obligados a traer cuotas de firmas para el gobernador “independiente” con aspiraciones presidenciales. Pero eso también lo ignora el INE, quizás esperando que alguien interponga una “denuncia formal”, porque de oficio, de motu propio, no se atreven a investigar. Lo que intentamos dejar en claro es que las autoridades responsables de vigilar los procesos electorales, por inacción o por complicidad, no está cumpliendo con su encomienda como sería de esperarse. ¿Que dirán de todo esto los otros aspirantes como Margarita Zavala, Armando Ríos Pitter, Marichuy Patricio o Pedro Ferriz de Con? ¿Van a quedarse con los brazos cruzados aceptando “su ineficiencia”, solo porque ninguno tiene padrino, ni Erario público de dónde echar mano? Insistimos en que Lorenzo Córdova está dejando mucho que desear como árbitro electoral, sobre todo frente al excelente trabajo que esa misma posición ejerció José Woldenberg. Y eso es un muy mal presagio, frente a lo que se anticipa en 2018 una difícil contienda electoral que exigirá pulcritud extrema en el arbitraje. El que uno de los aspirantes, como El Bronco, cometa faltas de esa magnitud en el área chica, y el árbitro no le marque penalti, deja demasiado a la imaginación. Sobre todo cuando en cualquier momento el gobernador “independiente” anunciará que ya alcanzó las 866 mil firmas y que va por dos millones. Como diría nuestro amigo Chicho Ché…¡¿Quén pompó?!