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18 de Diciembre del 2017

AMLO y su gabinete

Lo que trasciende del anunciado gabinete de AMLO, es lo que dicen medios sobre que no existe el riesgo de que AMLO lleve a México ser una nueva Venezuela
Al círculo rojo le dio confianza; al círculo internacional le dio tranquilidad; y el círculo verde quizás habría esperado algunos nombres de hombres y mujeres mas conocidos. Pero lo cierto es que evaluado al paso de los días, el anunciado gabinete de Andrés Manuel López Obrador crea las condiciones para prever que de llegar a la presidencia, el morenista practicaría su revolución desde la ortodoxia. No es una percepción personal. Ya lo calificaron así públicamente influyentes medios extranjeros como el Financial Times y Bloomberg. Y fueron mas allá en sus elogios. Advirtieron que por lo que se ve, no existe el riesgo de que de alcanzar las llaves de Los Pinos, López Obrador lleve a México –con ese gabinete- a ser una nueva Venezuela. Una de las mas esperadas designaciones, al menos dentro del círculo rojo, era la del Secretario de Hacienda. Y la selección de Carlos Urzúa, un egresado del Tecnológico de Monterrey con maestría en Wisconsin, con fama pública de economista ortodoxo, despeja la intranquilidad. Si alguien lo quiere juzgar por sus obras, que haga un recuento de lo que Urzúa hizo como secretario de Finanzas de la Ciudad de México, en la primera mitad del gobierno lopezobradorista. Sorprendió la inclusión de Olga Sanchez Cordero, una ex magistrada de la Suprema Corte quien sin duda buscaría el rescate del Estado de Derecho desde Gobernación, siempre y cuando le quiten a Bucareli la seguridad pública. Ni que decir de Estaban Moctezuma Barragán, un hombre público con el paso por dos secretarías –Gobernación y Desarrollo Social- sin duda en el pasado ya tendió con el magisterio los puentes que serán clave para una auténtica reforma educativa. Solo vean lo que hizo con la Fundación Azteca. De Héctor Vasconcelos en Relaciones Exteriores, Javier Jiménez Espriu en Comunicaciones y Transportes, Victor Villalobos en Agricultura o Miguel Torruco en Turismo, solo se puede decir que son experimentados en sus especialidades. La única elección bajo la lupa es la de Rocío Nahle, una petroquímica de amplia carrera en Pemex, quien se haría cargo de la Secretaría de Energía. Sus visiones sobre la nueva Reforma Energética intranquilizan al status quo. Lo que quizás, dependiendo de la contrapropuesta, no sea necesariamente malo. Pero al final del día, lo que trasciende del anunciado gabinete morenista es el equilibrio de género –ocho hombres y ocho mujeres-, egresados de la UNAM, el Tecnológico de Monterrey o la Anáhuac y la enorme mayoría con maestrías y doctorados en el extranjero. Ninguno de ellos que se asome del ITAM, que son los políticos que dominan el claustro priista y neopanista que busca, en hasta ahora silenciosa alianza, su sobrevivencia en Los Pinos. Y ese es un punto de fondo que tendrá que evaluarse, cuando se asome en el Proyecto Meade la propuesta de gabinete. ¿Podrán los priistas y sus alianzas salir de la incestuosa cofradía concentrada en una o dos generaciones del ITAM, para exhibir una propuesta tan plural, de universidades, de generaciones y de orígenes geográficos, como la anunciada ya por López Obrador? ¿Cuál será la respuesta de gabinete de Ricardo Anaya y su coalición De Frente por México? ¿Podremos dibujarla en los próximos meses para anticipar la ruta genética y de gobierno del matrimonio entre panistas, perredistas y movimiento ciudadano? Por ahora hay que reconocerlo. El candidato de Morena ya se les despegó otra nariz mas de ventaja.