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27 Septiembre 2017

America Fucked

Donald Trump ya perdió la brújula. Quizás porque jamás la tuvo. Pero más que su gobierno, él mismo está perdido en los abismos de su desbordado y mal herido ego
Solo por lo que lo vemos, lo creemos. Pero escuchar al presidente de una nación llamar a algunos de sus ciudadanos “hijos de puta” es denigrante. Mas aún si identificamos a ese troglodita del lenguaje como el presidente de los Estados Unidos, quien supone ser el líder de la nación mas poderosa e influyente del planeta. Lo cierto es que Donald Trump ya perdió la brújula. Quizás porque jamás la tuvo. Pero mas que su gobierno, él mismo está perdido en los abismos de su desbordado y mal herido ego. Nada le funciona, ninguna de sus propuestas le cuaja, sus promesas de campaña están en el aire. Ni el Muro, ni el remplazo del Obamacare, ni las amenazas al TLC, ni el golpe final a los inmigrantes, latinos o árabes. Absolutamente nada que presumir en 10 meses de un gobierno plagado de estúpidas confrontaciones. Uno a uno Trump pierde los escasos aliados serios que tenía. Su primer círculo, el original, ya fue expulsado de la Casa Blanca. Los grandes empresarios ya le dieron la espalda renunciándole a sus consejerías. No quieren aliarse a un loco. Confrontado y sin salida frente a sus rivales demócratas y perdiendo aceleradamente a sus partidarios republicanos, tampoco tiene un diálogo sensato y de consensos con su Congreso. En el terreno internacional nadie lo toma en serio. Desde Ángela Merkel hasta Vladimir Putin, pasando por Enrique Peña Nieto, Justin Trudeau o Emanuel Macron. Cualquier líder tiene mas astucia y sentido de la diplomacia que el empresario inmobiliario con ánimo de democrático dictador. Y el megalómano que se ahoga en su incapacidad para concretar una coherente política de Estado, acaba por escudarse en el insulto y el escándalo como sus únicos, estridentes e inútiles instrumentos de lucha. El “Gran Negociador” acabó por no serlo. Pocos toman ya en serio sus amenazas. Son la bravuconada del día que se expresa en 140 caracteres, lanzados desde el Twitter de su impotencia. Pero nada mas. Solo existen dos cosas que Trump ya logró instalar en el ánimo de los norteamericanos y de todo el planeta. Uno, la reinstauración de los conflictos raciales y la polarización de la sociedad como ejes de su muy fracasado gobierno. En su visión de una extrema derecha privilegiada por un insensible capitalismo a ultranza, entre los blancos kukluxcanezcos sí existen “seres buenos”, mientras que entre los hombres y mujeres de color que se arrodilla para protestar la desgracia social, solo hay “hijos de puta”. Lo mas preocupante del Síndrome Trump es que todos los ven, todos lo censuran, pero nadie hace algo para frenarlo. Y ese es el segundo logro de su gestión. Que todo el planeta está cierto de que en su megalómana ambición, Trump es capaz de abrir los códigos nucleares para asumir la gran conflagración como la única salida a su deningrante derrota. Su delirante actitud frente a otro demente dictador, como el norcoreano Kim Jong-Un, lo comprueba. Es el “anciano demente” anunciando la aniquilación total, de cara al “pequeño rocket man” que se declara en pie de guerra, anunciando la detonación de una bomba de hidrógeno en el Pacífico. El mundo está en vilo por dos narcisistas que se sienten dioses. Y las mentes mas sensatas y brillantes del planeta, impotentes, solo alcanzan a implorar al cielo que ninguno se atreva a dar el paso final. Temen que en el nuevo lenguaje de Trump, el America First (América Primero) acabe en un America Fucked (América Jodida). Y quizás no están muy lejos.