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05 Septiembre 2017

2018: Nada es lo que fue

En la ruta para el 2018 nada está consumado. Los partidos ya nos son los que eran hace tres meses
Si alguien quiere asomarse al volátil clima político que vivimos en México, que revise lo que sucede en los cuatro principales partidos políticos. PAN en Junio.- Hace tres meses era el partido con la mejor adrenalina. Sus sorprendentes triunfos electorales en el 2016 anticipaban que al menos ganarían Coahuila. Con preocupantes pero salvables divisiones, Margarita Zavala, Ricardo Anaya y Rafael Moreno Valle perfilaban una troica de candidatos posibles, con muy elevadas expectativas. PAN en septiembre.- Ni Coahuila, ni Estado de México. Hasta el PRD hizo mejor papel que el PAN en el estado donde solían tener su Corredor Azul. El partido se fracturó. El tema del #FiscalCarnal creó un cisma entre los anayistas que se oponen y los calderonistas que lo apoyan. Los ataques al patrimonio de Anaya y las acusaciones de espionaje a Moreno Valle sacudieron sus estructuras y condujeron a la inmovilidad legislativa. PRD en junio.- Se le daba por muerto en espera de sepultura. La indecisión de sus liderazgos propició una desbandada legislativa hacia Morena, su mas feroz competencia. Los titulares del Sol Azteca cuestionaban el liderazgo de Alejandra Barrales y pasaban por las fracturas entre chuchos, manceristas, aureolistas y anexas. Nadie apostaba a su sobrevivencia. PRD en septiembre.- El resultado del Estado de México, en donde su candidato Juan Zepeda se impuso a la panista Josefina Vázquez Mota, le regresó al Sol Azteca brillo para sobrevivir. Tanto, que el panista Anaya concretó con la perredista Barrales las bases para una alianza en las candidaturas presidencial y de la Ciudad de México. Hoy el PRD es el partido a conquistar para cualquier alianza anti-Morena. MORENA en junio.- Sin adversario en el frente y con un partido fortalecido por sus resultados, Andrés Manuel López Obrador navegaba en aguas tranquilas y con cielos azules. Gota a gota algunos legisladores claves desertaban del PRD para sumarse a Morena, que se refrendaba en las encuestas como el partido favorito para ganar la presidencial y el gobierno de la Ciudad de México. MORENA en septiembre.- La primera confrontación asomó en la monolítica estructura. Ricardo Monreal, inconforme con la metodología para elegir al candidato para la Ciudad de México, se rebeló al liderazgo de Andrés Manuel López Obrador. Por primera vez Morena le hace frente a una fractura que a si no se cuida podría acusar elevados costos. La incorporación de René Bejarano, el señor de las ligas del 2006, fue muy mal vista. ¿Por qué comprar ese riesgo? PRI en junio.- Después de las severas derrotas del 2016 y el relevo del liderazgo para darle entrada a Enrique Ochoa, el PRI lucía con future cuestionado. Se apostaba a que perdía el Estado de México y Coahuila. Para colmo se venía una asamblea en la que se presagiaba una gran fractura con olor a cisma. Pocos aceptaban eliminar los candados que obligaban al candidato presidencial a cumplir con 10 años de militancia. PRI en septiembre.- A contracorriente, haiga sido como haiga sido, los tricolores conservaron el Estado de México y aún la impugnada Coahuila. Y la preocupante asamblea nacional fue operada magistralmente por Enrique Ochoa, quien no solo sacó adelante los candados, sino que le refrendó al presidente Enrique Peña Nieto y a su grupo el control de la sucesión priista 2018. Por eso decimos que lo que fue ya no es. Y sin duda lo que hoy es, mañana tampoco será. Y eso solo viene a demostrar que en la ruta presidencial 2018, nada –pero nada- está consumado.