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09 de Noviembre del 2017

Los puentes de los senadores

Esta semana, los senadores en México se tomaron su segundo puente...parece que hay puentes para los que son muy buenos, pero para otros no tanto
En México, los senadores son muy buenos para hacer algunos puentes y muy malos para hacer otros. A pesar de que solo tienen dos periodos ordinarios al año en septiembre pasado, los senadores se tomaron 5 días de puente por las fiestas patrias. Y poco más de un mes después, hicieron otro puente de 6 días, por las celebraciones del Día de Muertos. Cada año, el Congreso mexicano lleva a cabo dos periodos ordinarios de sesiones que, en conjunto, implican 195 días de trabajo… sí, de los 365 días que tiene el año. Aún así, las ausencias son comunes y el argumento favorito para faltar son “causas de fuerza mayor”. Si hay algo que a los senadores no construyen muy bien es el diálogo entre ellos. Y aun sin puentes, a veces, cruzan la raya. En junio, el senado inauguró nuevas instalaciones que costaron 2.8 millones de pesos, de ese dinero, más de 800 mil pesos fueron destinados a la construcción de un puente. Cinco meses antes, el Senado había firmado un acuerdo de austeridad, pero este puente les pareció muy necesario para agilizar el traslado entre los dos inmuebles que conforman el recinto. “El primero es el puente que va a comunicarnos con el inmueble que está a un lado del Senado de la República (...) que tengamos un acceso directo, que no tengan que salir a la calle” Y es que, en México, todos sabemos andar en la calle es muy peligroso. Tan solo en el primer trimestre del 2017 se registró el mayor número de robos denunciados en la Ciudad de México de los últimos cinco años. Fueron casi 23 mil 400 asaltos de todo tipo denunciados, un promedio de 260 nuevos robos a diario. Definitivamente ese puente, era necesario. De acuerdo al el Latinobarómetro 2017, solo el 22% de los mexicanos confían en el Congreso. Quizá esta desconfianza esté sustentada en el hecho de que de los 128 senadores en funciones, 116 reprobaron en materia de eficiencia, productividad, asistencia, votaciones, rol político y extras legislativos, de acuerdo a una evaluación de la organización de la sociedad civil, Borde Político. Pero eso sí, cada senador cobra puntualmente 157 mil 26 pesos, de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de 2017. Eso, sin contar lo que se gastan en comidas, a cargo, por supuesto, del erario. De acuerdo a un reportaje de Reforma, entre el segundo trimestre de 2017 y el de 2016 el presupuesto destinado a comidas pasó de 13.25 millones a 28.88 millones de pesos, es decir, aumentó 117.96%. Como dato, un mexicano promedio gana 5 mil al mes… en el mejor de los casos y su dieta es muy distinta. Quizá eso tenga que ver con la falta de puentes para generar confianza entre los ciudadanos… Bueno, parece que al final, los senadores son buenos solo para los puentes que los llevan a dónde ellos quieren ir.