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31 Julio 2017

Good bye, Kushner

Si alguien pensó que la administración de Donald Trump ya dejó atrás su faceta más agresiva hacia México, está equivocado
Si alguien pensó que la administración de Donald Trump ya dejó atrás su faceta más agresiva hacia México, está equivocado. Todo apunta a que Jared Kushner será la primer baja del RussiaGate. Esto quiere decir que México perderá acceso directo a la Casa Blanca. También quiere decir que el equilibrio de poder al interior de la administración de Trump se volcará a favor de personajes como Stephen Bannon y los nacionalistas que crearon el lema de “America First”. El futuro cercano de la relación México-Estados Unidos depende de dos factores paralelos: El primero, el efecto que el RussiaGate pueda tener sobre Kushner. El segundo, la supervivencia política del presidente Trump. Jared Kushner, el mismísimo yerno del presidente, ha sido el principal enlace con México. Su relación con el canciller Luis Videgaray ha asegurado una tregua implícita entre México y Estados Unidos. Prueba de ello es que el peso se ha apreciado 20 por ciento desde el 20 de enero y que la mesa está puesta para la renegociación del TLCAN. Pero esto puede cambiar de golpe. La reunión que Donald Trump Jr. sostuvo con una abogada ligada al gobierno ruso ha aumentado la presión sobre el gobierno actual.  Se sabe que en la reunión participaron Paul Mananfort, el entonces director de la campaña de Trump, y el propio Jared Kushner; así como un ciudadano ruso que solía ser agente de la KGB. Los rusos se aproximaron al equipo de Trump para ofrecer información valiosa sobre la campaña de Hillary Clinton, lo cual refuerza la tesis de la oposición estadounidense de que Rusia jugó un papel determinante en la elección de Donald Trump. El punto es que, tarde o temprano, la presión política va a exigir algún sacrificio y Kushner podría ser el indicado para calmar a la oposición. La cuestión es que el yerno del presidente ha sido la constante en prácticamente todas las acusaciones de colusión entre Rusia y la campaña de Trump.Tal como lo pone el periodista del New York Times, Nicholas Kristof: “Todos los caminos llevan hacia Kushner” Kristof resume la participación de Kushner en tres pasos: 1)   Participó en una reunión con personas allegadas al Kremlin. 2)   No reportó haber participado en esta reunión cuando debía, ya que así lo exige la ley para alguien que es miembro del consejo de seguridad nacional. 3)   De acuerdo al embajador ruso en Washington, Kushner buscó crear un canal de comunicación secreto entre el gobierno de Trump y el gobierno de Putin. Ahora, pasemos al segundo escenario, uno en el que Kushner deja de ser parte del gobierno y en el que la popularidad del presidente Trump sigue cayendo. Si algo dejó claro la más reciente encuesta de aprobación presidencial es de que la supervivencia de Trump depende del apoyo de su base electoral. Un juicio de impeachment tiene que ser aprobado por la mayoría de la cámara de representantes y la destitución del presidente necesita de una aprobación de dos tercios del Senado. El Partido Republicano cuenta con mayoría en ambas cámaras, pero con un proceso electoral de medio término en puerta, la base política de Trump es clave para su permanencia en el poder. Esto significa que las políticas estadounidenses se volverán cada vez más afines a los intereses del perfil típico del votante de Trump: hombre blanco de mediana edad, de la clase trabajadora y de regiones rurales o manufactureras que han sido golpeadas por la globalización. Sin el contrapeso que ha representado Kushner  al interior de la Casa Blanca, podríamos ver a un gobierno estadounidense asumiendo una postura mucho más agresiva en el tema migratorio, comercial y de seguridad bilateral. El poder, la operación diaria de la Casa Blanca, quedaría en manos de Bannon y los demás nacionalistas. En pocas palabras, lo que México siempre temió que pasaría si Trump llegaba a la presidencia.