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Aerolíneas en jaque

Las reformas a la Ley de Aviación Civil aprobadas en la Cámara de Diputados son un intento por acabar con los abusos de aerolíneas
Un hombre de negocios mexicano recibió la llamada de una aerolínea para decirle que su vuelo desde Monterrey a Nueva York se cancelaba. Y sin mediar explicación alguna, le informaron que ya estaba documentado en otro vuelo, que saldría hasta el día siguiente, pero por la tarde. Obvia decir que el hombre les dijo que tenía una reunión en Nueva York y que debía estar el día en que programó su vuelo original. Nada cambió. Se vio obligado a buscar una alternativa con escalas para cumplir con su importante cita. Pero más tarde se enteraría que esa práctica ya se venía haciendo común en la aerolínea, que modificaba sin pudor horarios e itinerarios. Conversando con el indignado viajero, recordamos que durante el gobierno panista de Vicente Fox se anunció con bombo y platillo que se abrían a la competencia los cielos de México. Que el duopolio Aeroméxico-Mexicana alcanzaría su fin y nuevas aerolíneas impulsadas por renovados capitales, aumentarían la oferta en beneficio de los consumidores. En 2005 emergió Interjet y en el 2006 Volaris. Ya en el sexenio de Felipe Calderón, en el 2007, apareció Viva Aerobús. Mexicana entró en crisis y se declaró en Concurso Mercantil en el 2010. Su flota de 86 aviones ancló en tierra y poco a poco Interjet, Volaris y Viva Aerobús relevaron sus destinos con una flota de 158 aviones, 72 más que los que tenía la quebrada Mexicana. Pero mientras eso sucedía, Aeroméxico intentó aprovechar la oportunidad para dictar reglas en el mercado, mientras sus nuevos competidores de bajo precio aprendían el oficio. Doce años después de aquella apertura celestial la pregunta obligada es si hoy el servicio es igual, mejor o peor. La respuesta depende de la aerolínea, pero en general es peor. La demanda creció desorbitadamente sin que existiera la oferta de asientos suficientes, lo que permitió que la mayoría de las aerolíneas hicieran del servicio lo que quisieron. Los retrasos y las cancelaciones de vuelos crecieron, la sobreventa de boletos también. El servicio abordo desmereció, se achicaron los espacios entre asientos para dar cabida a mas pasajeros, se cancelaron alimentos y la competencia de precios obligó a eficientar todo en perjuicio de la comodidad de los pasajeros. Sí, se transportaban más, algunos a mejor precio, pero la calidad en el servicio, aún para los llamados clientes elite, acabo prostituyendo incluso el privilegio de ser viajero frecuente. Cualquiera con una American Express o una Santander se adjudicaba los privilegios. Por eso se aplaude hoy que la Cámara de Diputados apruebe reformas a la Ley de Aviación Civil en un intento por acabar con los abusos de las aerolíneas. Son 19 medidas que incluyen protección para los viajeros en casos de retrasos, cambios de boletos, cancelaciones, sobreventa, pérdidas de equipaje, servicios a discapacitados y a menores. La declaración de la diputada Tania Victoria Arguijo lo exhibe muy claro: “Hoy les decimos a las aerolíneas que se les acabó su agosto. La gente se cansó de sus falsas ofertas, letras chiquitas, largas esperas, horarios sin actualizar, sobreventa de boletos, pérdida y maltrato de maletas de la mala sincronización en conexiones y sobre todo, de la discriminación de que son objeto por parte del personal mal capacitado y arrogante”. La apabullante votación de 422 votos a favor de esta nueva ley lo dicen todo. ¡A volar con el mal servicio!